30 Oct 2011

Hugo Blanco 'Se extiende la rebelión mundial contra el neoliberalismo''





Se extiende la rebelión mundial contra el neoliberalismo
Hugo Blanco
La inició Mohamed Bouazizi, el vendedor ambulante de Túnez, quien se volcó encima un líquido inflamable y se prendió fuego, como protesta porque la policía le quitó su mercancía. Las llamas de ese fuego están incendiando el mundo capitalista.
Primero provocaron la insurrección del pueblo tunecino que derribó al gobierno. Se contagió Egipto donde también bajaron al gobierno, luego el movimiento se extendió a otros países árabes donde todavía se combate. La OTAN interviene en Libia para tener bajo su control al gobierno entrante, pretende hacerlo también en Siria.
La rebelión saltó a la Puerta del Sol en Madrid con el nombre de 15M (se inició el 15 de mayo), se extendió a muchas ciudades, pasó a la sufrida Grecia y a otros países europeos y hace poco a Nueva York, donde se denominó Ocupa Wall Street, símbolo mundial de las finanzas, de donde se desparramó por otras ciudades de Estados Unidos.
Un salto adelante se dio con la movilización mundial del 15 de octubre, día en que se realizaron manifestaciones multitudinarias en 951 ciudades de 82 países contra el sistema capitalista. La expresión genial de los norteamericanos es: “Somos el 99% que lucha contra el 1% que gobierna el mundo en su beneficio egoísta.”

Neoliberalismo
El neoliberalismo ha globalizado la desocupación y lo sigue haciendo, no sólo con el reemplazo de mano de obra por la tecnificación, sino por el aumento de la edad de la jubilación, lo que por una parte perjudica a los ancianos y por otra a los jóvenes, pues disminuye los puestos vacantes.
En los países ricos del llamado “primer mundo”, ante la crisis provocada por las empresas financieras y bancos, la actitud de los gobiernos fue premiarlos obsequiándoles grandes cantidades de dinero proveniente de las arcas públicas. Ahora, ante las nuevas dificultades económicas, en lugar de aumentar el impuesto a los millonarios, cargan el peso sobre las mayorías de la población, disminuyendo el presupuesto para salud, educación y otros servicios públicos como ayuda a los discapacitados, a los ancianos, a las madres solteras. Para ahorrar dinero despiden a numerosos servidores públicos. Personas que hipotecaron sus viviendas calculando que podrían pagar dicha hipoteca, al verse despedidos o elevados los precios, pierden su vivienda y además tienen que pagar el dinero recibido.
En los países llamados “en desarrollo”, la situación de hambre y miseria es peor. El Perú se ha desindustrializado, eso mismo sucede en otros países, las cosas suben y el salario no, lo que significa disminución del salario relativo. Además por la tercerización o sistema de “services” en que quien contrata a los trabajadores no es la fábrica, sino otra empresa, no se puede pedir aumento de salarios al dueño de la fábrica.  
Otra carga que sufrimos principalmente los países pobres, además del calentamiento global que afecta al mundo, es el fuerte ataque a la naturaleza mediante la economía extractivista que proporciona millones a las grandes empresas multinacionales. La Madre Tierra es asolada en forma inmisericorde por la extracción de hidrocarburos, la minería a cielo abierto, las carreteras y vías rápidas, la agroindustria, las represas, etc. Todo esto se hace en nombre del “desarrollo” y el “progreso”. Lo único que desarrolla son los grandes caudales de las empresas multinacionales y los sobornos que como premio reciben los gobernantes. El campesinado, indígena y no indígena, sufre el despojo del agua y de la tierra, hundiéndose en mayor miseria. Por eso ofrenda su vida como lo hizo en Bagua, en Islay, en Juliaca.
Estos males, en los países árabes, tienen el agregado de estar regidos por dictadores que impunemente, sin permitir crítica alguna, cometen todos los atropellos imaginables. Fue ante esto que estallaron esos países.
El gobierno del mundo y de los países está cada vez menos en los estados, cada día más débiles. Paulatinamente se hace más fuerte el gobierno de las multinacionales.
Las guerras son impulsadas por la industria bélica.
Cada día hay más privatizaciones, no sólo en los países pobres, sino también en los países ricos.
La privatización de la educación encendió la lucha de los estudiantes chilenos y colombianos. Los combatientes en las guerras, en su mayoría son empleados por compañías privadas. Las cárceles también están en manos de compañías privadas. En el Perú pertenece al pasado la atención estatal del correo, la electricidad, el impuesto en las carreteras, el ferrocarril, etc.

El levantamiento

Es contra todo eso que se levantan los pueblos, se inició con la “primavera árabe” y  se extendió al llamado “primer mundo” con l@s indignad@s y con “Ocupa Wall Street”.
También la rebelión se presenta en el resto del mundo, como lo constatamos con las luchas en nuestro país, especialmente en defensa del agua y de la vida.
Aunque todavía no está suficientemente organizada la rebelión para demostrar su eficacia contra el sistema imperante, ha avanzado mucho.
Uno de los aspectos que debemos destacar es el renacimiento de la solidaridad colectivista que caracteriza a las comunidades indígenas del mundo, como el ayllu aymara y quechua, contra el egoísmo individualista en que nos educa el sistema capitalista.
La organización de l@s indignnad@s en España y la de Estados Unidos, nos muestra que en las plazas ocupadas, no hay dirigentes pero sí buena organización, existen encargados de la alimentación, de la basura, de la biblioteca, del cuidado de la salud, de la atención a los niños, de traducción a los sordomudos, etc.
Además, como se ve en otro artículo de esta misma edición, en Grecia crece la solidaridad: Los médicos en huelga atienden gratuitamente, los empleados del sistema eléctrico reconectan gratuitamente lo que había sido desconectado por falta de pago.
Leemos: “Las asambleas populares barriales en lugar de diseñar en papel la “otra sociedad”, ya se ponen a organizar la solidaridad cotidiana para quienes están en huelga, para quienes más están sufriendo por la crisis económica, para los vecinos, para los más débiles.”
En Madrid la población de un barrio expulsó a la policía que pretendía capturar a un indocumentado, a los gritos de “¡Ningún ser humano es ilegal!”.
También en España se impide los desalojos de su vivienda a personas que no pudieron pagar la hipoteca porque quedaron sin trabajo. En Granada hay un movimiento llamado “Granada Stop Desahucios”.
En una pancarta se leía: “Tú me interesas mucho”. Se ve que el egoísmo es artificialmente implantado y que la naturaleza humana es solidaria.

Críticas

Hay quienes critican la falta de liderazgo. Nosotros vemos como un mérito, no como una deficiencia, el que se haya llegado a una organización profundamente democrática en que TODOS mandan, en que se ha superado el concepto jerarquizante impuesto por la sociedad de clases: que unos nacieron para mandar y otros para obedecer.
También se critica la ausencia de un  programa acabado. Comprendemos que como no hay una élite sabia que lo elabore, y que tiene que ser hecho por consenso, necesariamente es lento el avance, pero lo principal está dicho, la lucha es del 99% que es aplastada por el 1% de la población mundial. Como dijo Vandana Shiva, la activista india, y fue repetido por los intelectuales que firmaron un documento de apoyo al movimiento en Madrid: “El G8 debe ser sustituido por la humanidad completa, el G7,000’000,000”.
El resto del programa avanza en forma lenta pero sólida, como vemos en las acciones mencionadas.

Conclusión

Marx dijo que como la clase obrera se enfrentaba directamente contra la burguesía, era la llamada a ser la vanguardia de la lucha de la sociedad contra el capitalismo. Consideramos que tenía completa razón.
Él tambíén nos enseñó que ver la realidad valía más que leer cien libros.
Siguiendo esta recomendación, abrimos los ojos y vemos en todo el mundo el ataque directo y feroz del capitalismo a toda la humanidad, repitamos lo manifestado arriba: Por el creciente calentamiento global que lleva al extermino de la humanidad, por el fuerte ataque a la naturaleza en muchas otras formas: Minería a cielo abierto, hidroeléctricas, industria alimentaria, extracción de hidrocarburos, construcción de vías de comunicación, energía atómica, agujereo de la capa de ozono, contaminación industrial del agua, etc.
Por otra parte: Recorte del presupuesto de salud, educación y otros beneficios sociales pagados con el dinero dado por la sociedad, para convertirlos en negocio privado cuyo único interés es el lucro y no la atención de las necesidades del consumidor, alza de precios, envenenamiento de toda la población con transgénicos y químicos elaborados por la industria alimentaria, desalojos de las viviendas, corte del servicio eléctrico, etc.
Siendo así, estando toda la humanidad directamente agredida por el capital en múltiples formas, corresponde a ella constituirse en su propia vanguardia.
Estamos dando los primeros pasos en ese sentido, a través de nuestras luchas colectivas en defensa del agua y de la vida, de la “primavera árabe”, de l@s indignad@s, de “Ocupa Wall Street”, etc.
Estos movimientos nos muestran que todavía es posible salvar de la extinción a nuestra especie.       


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